martes, 24 de agosto de 2010

15/08/2010 – Hachiman Matsuri

Domingo por la mañana, hoy toca un festival que pocos extranjeros conocen en la zona este de Tokio. Yo estuve el año pasado, y me sorprendió, así que lo he incluido como actividad de medio día para los que aún quedan del grupo. Les quedan dos días y bastantes prefieren ir por su cuenta, así que conmigo seremos sólo siete.

Algo que ya me pasara el año pasado se repite este… me pierdo. Bueno, no es que me desorientase, sino que no acierto con la estación que es, y termino por preguntar. Esto también supone un problema porque es un festival escasamente conocido y algunos interventores del metro no saben indicarlo. Manda huevos.

Con un poco de insistencia (a cabezota no hay quien me gane) llegamos a la segunda. Al final no ha sido para tanto. No es que hubiésemos madrugado, pero llegamos pronto (realmente no se sale de la ciudad, así que un domingo con poca gente en el metro moverse es fácil y rápido) y aún pescamos a los niños en su particular remojo. La verdad es que me encanta ver como los cubren de agua a pequeños y mayores, pero sobre todo me gusta que los templos pequeños que siempre vemos tras un cristal en los templos hoy están en acción sufriendo también los baldes de agua que los rivales les echan.

Para comer, entre la ronda de pequeños, y algunos mayores (verles a todos nos llevaría demasiado tiempo) nos metemos al azar en un Okonomiyaki que resulta hacer la mezcla incluyendo Yakisoba, y que da la opción de ponerle “toppings” de lo que se quiera (menos mal que había un cliente animado que sabía un poco de inglés que nos explicó el método que usaban en el sitio, porque me habría llevado años acertarlo).

La tarde cada cual la pasa como quiere, pero lo que es yo me la tomo de relax en mi flamante habitación. Parece que el gerente del Edoya se ha apiadado de mí y me da una para estas tres noches, y no pretende moverme… Me ha tocado la 207.

Por si las dudas, la 307 sigue teniendo inquilinos pese a los días que han pasado.

3 comentarios:

david dijo...

Te recordaré ese momento de no llegar a donde querías muchas veces :-P

Salu3

Francisco dijo...

Ver el Hachiman matsuri fue una experiencia de las que más disfruté, y una de las pocas veces donde no vi mas occidentales que nosotros siete. Era una fiesta de japoneses para japoneses, y estar allí en medio fue todo un lujo.
Te felicito, porque esta excursión era una propuesta tuya.

Afaldar dijo...

Como os dije, es diferente al resto de cosas que puedas ver (manda huevos, con todo lo diferente que hay para ver, esto no se repite), y apenas si lo conoce la gente del barrio. Así que genial.