jueves, 19 de agosto de 2010

09/08/2010 – Hiroshima y Miyajima

Por si la kilometrada de ayer no hubiese sido suficiente, hoy iremos a Hiroshima. Bueno, algunos. La excursión oficial es Miyajima, donde algunos tienen intención incluso de probar la playa, mientras otros exploran con intensidad la isla. Pero poco más de la mitad del grupo hará una primera parada en Hiroshima, para ver las ruinas de la bomba atómica y el museo de la paz que sólo hace unos días celebraba el aniversario de aquel fatal día.

Nuevamente con el Shinkansen, la primera parte del viaje no tiene misterios. Y ya en la estación de Hiroshima doy las pertinentes explicaciones al grupo de avanzadilla, incluyendo un punto de encuentro para después de comer, donde haré con ellos la segunda parte de la excursión, la subida al monte Misen.

Con el resto, vamos en tranvía al antes indicado lugar. Fotos, comentarios y horror, para un sitio que pretende no dejar indiferente a nadie, pero que yo creo que es necesario visitar al menos una vez en la vida. Malo será que nunca se repita un episodio como aquel. No deja de sorprenderme cuanta destrucción causó uno sólo de los cincuenta kilos de Uranio que llevaba, porque sólo uno explotó.

La primera parte del museo está dedicada al punto de vista analítico e histórico que supone el relato continuo de los hechos que llevaron a ese momento. La segunda, mucho más cercana y personal, relata los instantes y días posteriores que vivieron los supervivientes… Bueno, las horas que pudieron sobrevivir, porque antes o después, los que aguantaron el momento de la explosión, murieron agonizantes.

De vuelta en el tranvía, el silencio se hace notar. Hay poco que comentar. Así, en silencio, nos dirigimos a Miyajima. Yo aprovecho el tren posterior al tranvía para comer algo. He quedado con la otra mitad, que sin duda habrán comido ya, así que no tendré más tiempo. Si ayer era el Burger King, hoy es el McDonalls. Así no hay forma de cuidar la dieta…

De japon2010

Ya en Miyajima, el resto del grupo de la mañana se dispersa para comer, y yo me reúno con el otro grupo según lo planeado. Bueno, con la mitad del segundo grupo, porque la gente que ha ido a la playa llega más tarde, y nos reunimos con ellos ya en el monte. Afortunadamente, nos hemos visto a través de los cristales del autobús, lo justo para indicarles que sacasen el ticket por su cuenta, después le pagaré y listo… Esto de irse a la playa es lo que tiene. Ya creí que seguirían allí relajados.

De japon2010

Una vez arriba gracias al teleférico, el tiempo empieza a cambiar. Les doy unas indicaciones a la avanzadilla y me quedo a esperar a los rezagados. Dicen que quien paga descansa, y yo quiero estar descansado, así que cuando llegan arreglamos la cuenta. Repito mis indicaciones, hacemos unas fotos, y cuando empezamos a caminar entre picos, aparece Antonio, de la avanzadilla, que está reventado. Me vuelvo con él a la estación del teleférico mientras el resto siguen la marcha. En buena hora, pocos minutos más tarde la que cae es bien gorda, y el monte tiene pocos sitios donde esconderse.

Los dos grupos llegan un ratillo más tarde, a cada cual más mojado. Parece que hoy no era el día de andar a la intemperie.

1 comentario:

david dijo...

Burger king, Macdonals... Los que no te conocen no van a apreciar el sacrificio que te supone comer en esos 2 sitios.
Ole por la entrega en el trabajo

Que siga todo bien, un poco mejor que este día 9 que habeis acabado cansados y empapados.

Salu3 David