lunes, 9 de agosto de 2010

03/08/2010 – Este hotel es una ruina

Mi pelea diaria con la recepción del hotel tiene mucha miga. Hoy repasamos por enésima vez la lista para confirmar quienes llegan, y por tanto, a quienes tienen que esperar a eso de media mañana y que habitaciones deben darles. Durante nuestra reunión matinal, me avisan de que tendré que cambiar de habitación, pero no saben decirme cual, así que dejo la maleta cerrada para que ellos la trasladen mientras estamos en la excursión que toca… Tokio Este sin autobús.

Para mi es la primera vez. Siempre hemos ido en autobús de un lado para el otro, pero aprovechando el cambio, yo también he metido mano a la ruta y he cambiado la sartén que supone ver la puerta del palacio imperial, por el aire acondicionado del museo Edo, mucho más satisfactorio en todos los aspectos.

De japon2010De japon2010

Así que empezamos llegando antes que ningún otro grupo de turistas a la torre de Tokio, lo que nos permite ver el observatorio superior con relativa prontitud y calma. La ruta sigue por las tiendas inferiores, y me doy cuenta de que he calculado mal la hora de reunión cuando termino mi paseo y empiezo a encontrarme con los primeros. Para otro año, esa media hora, tengo que quitarla y adelantar así la hora de comer.

De japon2010

Como decía, la segunda parada es el museo Edo Tokio. La misma línea de metro que nos llevará hasta Asakusa después. En general, mi percepción es que la gente ha salido muy contenta con lo allí expuesto, pero con hambre, lo cual lamento.

Una vez en el lugar de la tercera visita, doy indicaciones varias y dejo que cada cual coma, visite y vuelva al hotel según sus preferencias. Saben donde esta todo, tienen el pase de día para el metro, y cada cual tiene sus propios gustos, así que es difícilmente asumible pretender mantenerlos juntos.

De japon2010

Como son varios los que han llegado desde que cambiásemos los JRP, quedo con ellos en el hotel a media tarde, y planteo al resto la posibilidad de visitar el ambiente de Shibuya o Shinjuku, aprovechando el metro.

Después de comer y visitar el templo con un minigrupo, volvemos al hotel como había quedado y mientras ellos descansan y se duchan yo dedico el rato a ese cambio de pases de tren (y encima luego no me aguantan el ritmo, hay que ver).

De vuelta, terminamos comiendo sushi preparado en vivo y en directo en un garito de Shibuya al que me costó convencerles para entrar, pero al que quieren volver desde que salieron… jejejeje.

El día no se ha terminado, mi habitación para esta noche será la de los bichos (307). Yolanda, hace una revisión de la misma, y aunque confirma que no hay “intrusos”, también admite que no se quedaría en ella. Por mi parte, dedico un rato a responder emails, porque desde ahí se pilla la wifi del hall, aunque admito haberme quedado con la mosca por este asunto.

Cual CSI, saco de mi bandolera la linterna que llevo y reviso todo hasta encontrar un ejemplar de los especímenes que atacaron anteanoche a tan simpática pareja (pobrecillos). Claro, improvisando una cárcel de papel de un primer bicho, dedico un rato más a buscar a sus “amigos” pero no tengo suerte, así que apago el ordenador y me propongo dormir. Y esto si que es un problema, tras oir la plaga a la que se debieron enfrentar hace dos noches, y confirmada la presencia de tales bichos, así que incomodo vuelvo a la caza otro rato. Al final, o encuentro muchos o me duermo, pero algo tengo que hacer… Pasado un rato, a casi las 2 am, mi Guantanamo de insectos tiene 5 prisioneros y un cadáver (es lo que pasa cuando los aprietas mucho, así que me bajo a recepción y se los pongo sobre el mostrador advirtiéndole el número de habitación en el que estaba. No os podéis imaginar la cara de sorpresa mezclada con asco que se reflejó en la expresión del japonés. Sin duda el mismo que tuvo que pedir disculpas hacía sólo dos noches. Mi habitación final, la 208.

2 comentarios:

david dijo...

Tengo internet de nuevo y ha pasado de no haber ninguna entrada a haber más de media docena!

Pensaba leer todas y comentar solo la última pero esto es dificil dejarlo pasar: Ole ahí el gran cazador blanco!

Salu3

Afaldar dijo...

De verdad que no puedes hacerte a la idea de la cara que puso el japonés de la recepción cuando le puse los bichos esos en el mostrador.