viernes, 14 de agosto de 2009

11/08/2009 – Replicas

Tras un terremoto, lo normal es que se sucedan varios más hasta que las placas tectónicas que causaron el primero se recoloquen. Es un proceso normal, y tanto las autoridades como el pueblo japonés están acostumbrados y prevenidos sobre ellas, pero claro… yo no soy japonés, y aunque los terremotos no me asustan tanto como deberían, pues siempre me sorprenderé cuando me pille uno. Así pues, tras la explicación lógica y geológica del asunto, llega el primer comentario de la mañana… o más bien de la madrugada. Tras el terremoto del domingo a la tarde, me despierto “agitado” por otro terremoto a las 5 am. ¡Que no son horas coño!

De japon2009De japon2009

Esta vez, el terremoto me pilla en la cama en vez de en la calle. No se mueve igual el suelo, que un edificio, y yo estoy en lo que correspondería a la tercera planta del hotel (aquí la planta baja es la primera planta, no hay cero). Además el terremoto es de parecida intensidad (el primero fue de 6’9 y este de 6’5) pero más cerca, a tan sólo 20 kilómetros de la costa. Así que esta vez la cama se sacude como si de un caballo desbocado se tratase, pero conmigo encima. La experiencia dura un instante, compruebo la hora y me doy media vuelta.

Hoy he decidido desayunar occidental, así que anoche compré todo lo necesario en un konbini: leche, y magdalenas. El arroz está bien, y en el Edoya nunca había tenido esta necesidad de variar mi dieta, pero es que el desayuno de este hotel es mínimo en cuanto a selección: arroz, café, algún bollito (si llegas a tiempo) y medios sándwich de quien sabe qué. Así que, me tomo el tentempié a mi ritmo y nos vamos para la academia.

De japon2009De japon2009

Para comer, Zeynep organiza al grupo para asaltar un restaurante de Sushi en Shibuya (yo creo que lo podríamos haber comido más cerca, pero en fin). Resultamos ir más de la mitad de la clase, y comemos lo que nos apetece de pie, mientras vemos al simpático cocinero preparárnoslo ahí delante. Uno de estos, otro de aquellos… ha molado.

Después el grupo se divide, cada cual tiene unas obligaciones diferentes, o intereses varios, así que nosotros nos vamos al museo de Tokyo antiguo. Cinco en total. Si algún día venís a Tokyo, os recomiendo como poco la exposición permanente. Con muchas maquetas, fotos, mapas y utensilios de la época en que la ciudad se llamaba Edo. He repartido las fotos por el texto. De izquierda a derecha: Dean, Kepa, Gorka, Jason y Aidin.

De japon2009

Tras el museo, el grupo se separa, y dado que estamos cerca de Ueno animo a Gorka a conocer la tienda de mis horrores. Esto es, la tienda de la que aún no he conseguido salir sin haber comprado algo en cada viaje. Como accede, nos la recorremos, y ... como no podía ser de otra manera, me compro algo. A mi colección del puzzle de Evangelion, la maqueta del A-10, y otras cosas utiles, se suman en esta ocasión otro puzzle (que brilla cuando está a oscuras) y una maqueta de buen tamaño del NCC-1701-A (no tiene gracia si lo explico). Esa tienda es lo peor. Gorka también compró cosas, por supuesto.

2 comentarios:

david dijo...

Pues vaya con el despertador, pero bueno si te dormistes luego sin problemas ni tan mal.

A ver donde pones ahora otro puzzle, no veo yo claro el hueco en ninguna de las paredes de tu cuarto. Ahora lo de que brille puede quedar chulo eso es innegable.

Una maqueta del NCC-1701-A sí que mola, ¿Cuánto tamaño es "buen tamaño"?, en este caso escala 1 a 1 SEGURO que no ;-)

Afaldar dijo...

En cuanto al puzzle, estoy pensando en quitar la playa tropical que tengo (dado que es horizontal), pero ya veremos. Aunque no tengo duda de que lo montaré.

En cuanto a la maqueta, que yo sepa una escala 1 a 1 se llama "modelo real" y no tendría donde meterlo en casa, más bien me podría mudar dentro de él, claro que tendría que aparcarlo en orbita. En fin, que "buen tamaño" para mi es unos 30 cm (no lo he medido), con posibilidad de iluminarse (si le pongo un par de pilas). Y por sólo 1500 yenes. Unos 11 euros.