miércoles, 1 de septiembre de 2010

18/08/2010 – Matsushima

El hotel no tiene Internet a disposición de sus clientes, así que salvo escribir algunas de estas entradas (que voy retrasado) para publicar cuando pueda, no he hecho otra cosa que aprovechar a dormir. Bueno, eso y verme un par de episodios de Fringe (mandito Cristian, su recomendación me tiene enganchado).

Pero con independencia a lo que pasase anoche, el día debe comenzar como estaba previsto, con el desayuno del hotel. Algo de bueno tenía que haber en estar perdido en un pueblo sin konbinis, y es que para desayunar hay que hacer horario japonés y acudir al buffet del hotel. En fin, que temprano salgo dispuesto a comerme el mundo. O más bien a explotar el pueblo.

Además de paseos, templos, mausoleos y cruceros varios, la oferta turística es tan variada como variopinta. Puedes subir a un monte, o “saltar” a alguno de los islotes que existen. El día vuelve a ponerse cabroncete, y las primeras gotas de agua hacen presagiar lluvia para medio día.

En fin, a un ritmo superior al del chibitour, con mi música y la cámara, comienzo a vagar por donde me place. La combinación resulta curiosa porque algunos cruces los hago varias veces, no perdido, sino salteando experiencias. Incluso a media mañana ya he decidido a donde volveré para comer. Así soy yo, he visto un sitio junto a uno de los primeros templos que tiene muy buena pinta… veremos más tarde como resulta.

De lo que me voy dando cuenta es que toda la bahía está rodeada de piedra arcillosa, y por tanto, existen multitud de cuevas y cavernas que los lugareños han convertido en lugares de enterramientos y adoración. Lo mismo te encuentras un buda metido en un socavón, como una lapida. Si le sumamos a esto el mausoleo de un señor importante en la época Edo, pues ya tenemos el sarao montado.

Existe incluso un mini museo, que no me resisto a visitar (es gratis pagando la entrada al combinado de templo y mausoleo, si bien la segunda parte la están restaurando).

En la bahía saco las primeras fotos (algunos islotes están a poco más de un salto de distancia) y me hago un crucero. Es verdad que hay muchos islotes, pero hay algunas islas también realmente grandes, y con más de una docena de casas. Minicomunidades de vecinos que sólo se tienen entre ellos para cualquier eventualidad. Sí, aún quedan grupos de gente así.

De vuelta en Honshu se pone a llover. Si ya lo decía yo. En fin, que aprovecho para ir a comer (pese a que me moje un poco para llegar) y cuando salgo ya casi no llueve. Como soy de Bilbao, y a cuatro gotas le llamamos “sirimiri”, pues vuelvo a las andadas y le saco unas fotos a toda una ristra de budas. Para cuando me quiero dar cuenta, ya no llueve, así que sigo mi peregrinación por la costa.

La verdad es que la mayoría de los islotes tienen las sendas muy bien marcadas para llegar a los puntos panorámicos más interesantes, pero no dejan de ser lugares agrestes, rodeados de intensa vegetación. Por un momento no queda claro si estoy en la costa o en la jungla.

Entre tanto japonés, me considero la nota discordante del panorama hasta que me topo con dos turistas, chicas, que parecen australianas. Alguno pensará que es una oportunidad para apagar el iPod, pero se me antojan un tanto jovencitas para mi, así que decido dejarlas tranquilas a su bola.

Reventado por la paliza me dirijo al hotel, pero antes de llegar aún me permito otro par de subidas, a un templete sintoísta y a un punto de observación en una cumbre cercana al hotel. Esta última es MUY recomendable para tener de un vistazo el general de lo que es realmente Matsushima.

Realmente la paliza es impresionante, y la cantidad de sitios vistos también, pero no sé cómo me las he apañado para meterme en le ofuro a eso de las tres de la tarde. Claro, con el reloj sin pila, no hay quien controle el ritmo… En fin, una siestecita nunca viene mal, y a malas, luego saco unas fotos con la bahía iluminada antes de cenar y cierro el día en positivo.

3 comentarios:

david dijo...

Cómo hacer en un solo día más km andados que en todo un mes guiando a un grupo.

Solo de leerlo ya parece que vayas a tener agujetas mañana

Afaldar dijo...

Es lo malo de ir "a tu ritmo" que nadie te frena... Pero lo he disfrutado y lo recomiendo. El sitio tiene unas vista geniales.

Camila dijo...

Esta bueno poder hacer muchos kms cuando uno esta de viaje. Normalmente en mi ciudad no soy de moverme tanto, pero cuando estoy de vacaciones me gusta recorrer. Hace poco regrese de unas vacaciones que me tome, y me gusta probar distintas comidas y conocer diversas atracciones. Pude obtener muy buenos platos en un restaurante japones