miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pensando en volver a Japón

Ya he estado cuatro veces en Japón, y cada vez visitando sitios diferentes, de distinta forma. Primero como turista en un viaje organizado, luego con mi profesora y una amiga bastante a nuestro aire, el tercero dirigía yo el grupo, y en el último, bueno en realidad estaba estudiando.

Vistos los lugares que he visitado sobre un mapa, en seguida se puede ver que me he movido en la horizontal, desde Tokyo (al este) hasta Kumamoto (al oeste), pero todo lo más arriba que he llegado es Nikko. Así que tengo medio Japón por ver sobre esas latitudes. Quizás el Japón más autentico y natural. Con menor tasa de población, y seguramente menos preparado para recibir al turista extranjero, pero sin duda, destino igual de interesante para el turista nacional. Y porque no, un reto mayor que “los sitios habituales”.

Así que, hablando con varios compañeros de mis anteriores viajes, puede que formemos grupillo para seguir marcando esa zona del mapa, e incluso dar el salto a Hokkaido, más allá del norte de Honshu. Incluso nos estamos planteando hacer alguna ruta en bicicleta, subir algún monte, acampada, o similar. Mientras tanto, estoy marcando en amarillo los sitios propuestos para ese viaje. Ya veremos en qué termina la cosa.

De japon2009

lunes, 23 de noviembre de 2009

24/08/2009 – De vuelta (IV)

Nuestro momento en Japón se termina. El día de estancia se resume a tres o cuatro horas, entre madrugar, trenes y aeropuerto. Se han terminado veinticinco días de vacaciones y aventuras. Pero en realidad el día es más largo, mucho más largo que de costumbre, ya que el vuelo nos devuelve 7 horas de diferencia horaria: ¿jetlag?

Cuando se va a Japón por primera vez, la emoción del momento te embriaga, y es difícil darse cuenta de que tienes el reloj biológico alterado. Todo es nuevo, y no hay momento que perder en verlo, sea de día o de noche, estás al 100%. Cuando ya no es tan nuevo (por mis sucesivos viajes) antepones la comodidad, y si eres de los que no duerme en el avión, prefieres llegar por la tarde-noche, a tiempo de cenar algo y dormir, para “sincronizarte”. Justo eso pasa al volver. Que de nuevo no tiene nada lo que te espera en casa, así que sólo quieres llegar.

Después de madrugar un poco, la espera en Narita, las dudas respecto del peso de la maleta (¿no entienden que en Japón hay muchas cosas interesantes y tu quieres llevártelas todas contigo?), las interminables horas de vuelo (que no te importaron al ir), y lo peor… el curro esperando.

De japon2009

Sacando conclusiones de este viaje, no puedo negar que me lo he pasado muy bien. Que he pateado Tokyo, en el sentido literal de la expresión, y descubierto un poco sus barrios menos turísticos. Además, la academia ha resultado muy útil para cimentar mi japonés. Y espero seguir en contacto con los amigos nuevos que hemos hecho estos días. Además, Akira me ha conseguido un teléfono móvil, para las próximas ocasiones, aunque aún me falta decorarlo para integrarme un poco más con las costumbres de aquel lugar. En general, he tenido tiempo de hacer de todo: excursiones, playa, fotos, estudiar, compras, pasear, relajarme, descubrir nuevos platos y sitios,... pero sobretodo no estresarme.

viernes, 13 de noviembre de 2009

23/08/2009 – La última excursión

Queriendo aprovechar al máximo nuestras últimas horas en Japón, salimos rumbo a la playa de Atami, “un poco más allá de Kamakura” según Dean. El pueblecito costero tiene su propia parada de Shinkansen (está a 105 kilometros de Tokyo), y es que está situado sobre una caldera volcánica submarina, así que además de por su playa, es famoso por sus balnearios naturales de aguas termales.

Pero nuestro objetivo es la playa. Aunque como hoy no hemos madrugado, llegamos a la hora de comer (el tren normal hace demasiadas paradas a través de un recorrido costero sinuoso). Con el buche lleno, invadimos por fin la abarrotada playa, y sus amansadas aguas (han colocado un rompeolas).

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Entre risas, chapoteos y castillos, Gorka (quien sí ha venido finalmente), intercepta un panfleto japonés (que no habían querido repartirnos, suponemos que en la idea de que no nos íbamos a enterar de nada) en el que se anuncia una sesión de fuegos artificiales ahí mismo.


Será mejor que no cuente la hora a la que llegamos a Tokio de vuelta, ni que casi nos quedamos allí sin trenes, agotados, pero contentos. Con tiempo de dormir lo justo antes de volver a casa a la mañana siguiente :-(