lunes, 2 de noviembre de 2009

22/08/2009 – Cerrando temas

Hoy es sábado, y en contra de lo que podría esperarse, terminando nuestro viaje en breve, la costumbre puede más, y superado el despertador, hoy no madrugamos. De hecho, como buen sábado que es, incluso remoloneamos varias horas. Y es que, aunque estemos en Japón, estamos de vacaciones.

Cuando por fin comienza el día, cumplimos con nuestra única obligación del día, ir a Correos para enviar un par de cajas de Gorka. Lo ha estado demorando, y si mañana viniese a la playa, ya no le quedarán más ratos para hacerlo. Así que, convencidos, vamos hasta la oficina más cercana para descubrir que el día anterior habíamos mirado mal el horario. ¡Está cerrada!

Vuelta con las cajas al hotel, a replantearse la situación y el plan. ¿La central de Shinjuku? Preguntamos en recepción, y gustosos ellos mismos llaman para confirmar el horario de la central, y si, está abierta incluyendo los domingos. Así que nos ponemos en marcha, pero esta vez Gorka se paga un taxi, porque el paseo sería muy largo contando con las dos cajas de libros que ha preparado (no sé si habrá dejado algún título sin mirar/comprar).

Aunque no me lo había planteado, finalmente compro yo también una caja mediana. Tengo algunas cosillas aún en la habitación, y como nos falta una bascula, pues mejor me curó en salud y las mando a casa. Así de paso, aprovecho la vuelta al hotel para comprar unos accesorios de la Wii para un amigo, que le mandaré también en el paquete, y quizás alguna otra cosilla. Pero antes comemos algo, porque se nos ha hecho tarde.

Cuando por fin terminamos con todo: los paquetes de Gorka, comer, comprar, mí improvisado paquete… decidimos llamar a Aydin y quedar con él para cenar. Puede ser la última ocasión en que pueda verse con Gorka, quien anda pensando no ir a la playa, y dejarse perder entre trenes por las afueras, para “intentar” ver todo Japón (lo que no ha hecho estos días de atrás) en 24 horas. Mañana será nuestro último día, y no sabe como agarrarse a esta tierra.

De japon2009De japon2009

Para cenar vamos a Ikebukuro. Barrio norteño de Tokio, y principal puerta de acceso de los trabajadores que vienen a diario a la ciudad desde el nor-oeste. Es sin duda un enclave de paso muy importante. Y se nota cuando bajamos del tren, entre la correspondiente oleada de japoneses. Por un momento, ni sabemos a dónde vamos, ni podemos pararnos a pensarlo.

Ya en la calle, apartados de la ruta de la multitud, hemos tratado de llegar al punto de encuentro con Aydin, pero terminamos por llamarle al teléfono, visto que no le encontramos. Y es que hemos acertado con el “lado” de la estación, pero no con cuál de las tres salidas era la de la cita. Pero el problema no hemos sido nosotros, sino que los carteles interiores y exteriores de la estación ¡no coinciden!

Salvados los saludos, atendemos a las necesidades básicas más urgentes, ¡hambre! Nuestro anfitrión nos lleva a un restaurante especializado en atún rojo (maguro), y nos recomienda el equivalente al katsudon. Pese a mis cuatro viajes, ha tenido que ser la anteúltima noche cuando he descubierto un plato tan interesante. Sirven el maguro crudo (como no podía ser de otro modo) sobre el arroz, y tu preparas a parte la salsa de soja con wasabi según gustos, para rociársela después por encima, y así comerlo todo junto. Es como una pieza de sushi gigante, y mejor aderezada (ya que puedes echarle tanta salsa como quieras por encima, pero con un platillo me fue suficiente). Vamos que me he quedado con pena de no volver a comerlo, y espero repetir en cuanto vuelva.

Aunque mañana tendré que madrugar, y pese a que los trenes que dejan la ciudad terminan antes que la línea Yamanote (los primeros para Aydin, la otra para volver nosotros), jugamos con el reloj un rato visitando el barrio en contra dirección. Es que esta gente ¡ya se está retirando!

jueves, 29 de octubre de 2009

21/08/2009 – Despedida y ocio

Si ayer terminamos las clases en la academia, hoy nos toca el “examen”. Bueno, nos debería tocar el examen, pero en vez de eso, han invitado a varias japonesas para que hablen con nosotros. Tenemos que hacer una pequeña presentación sobre nosotros y nuestros países, antes de repartirnos en grupos para “jugar” con el tablero de preguntas y pruebas que preparamos ayer.

Las invitadas también se presentan, cuatro amas de casa, muy animadas e interesadas en Europa (todas habían visitado el “viejo continente” e incluso nos expresaron su interés por volver) y una universitaria, pendiente de hacer un intercambio con EEUU.

Ciertamente, todo un reto para nosotros (peor que un examen en realidad), del que yo creo que salimos bastante bien parados. Con los posters que habíamos preparado, las presentaciones fueron rodadas, y con el tablero para la segunda parte del encuentro, no quedaron excusas para no hablar.

La nota de color, la pusieron las pruebas físicas (a modo de castigo) que rondaron varios tableros. En esos momentos, todas las charlas se paralizaron para ver al “castigado” en acción.

De japon2009

Al final conseguimos nuestro premio, en forma de diploma por el curso que hemos hecho. Vale, no es mucho, pero da cierta ilusión tener papeles “oficiales” en japonés, con su sello y tal.

La verdad es que me lo he pasado muy bien en este curso, pese a los miedos y reticencias iníciales. El grupo ha funcionado muy bien, y las profesoras han conseguido animar las clases, rompiendo el hielo cada día… Quien lo diría de unos japoneses que todo el mundo tiene por tan serios. Sólo le falta que sean más horas, y que yo pueda estudiar más el vocabulario.

Para el domingo hemos quedado en ir a la playa, pero antes del “hasta luego”, al grupo se unen varios menos habituales para ir juntos a comer. Lo siguiente es pasarse emails, fotos, etc.

De japon2009De japon2009

Aunque hemos procurado quedar por la tarde, al final cada cual aprovecha sus últimas horas de una manera, pero el grupo de “mayores” del que formo parte resiste unido con la incorporación de Frank, de quien por fin hemos sabido que es el mayor del grupo. Así por tanto, Frank, Aydin, yo mismo, y Gorka (por orden de edad), recorremos Kabukicho (el barrio más peligroso de Tokyo según Akira) hasta la noche. Billar, bolera, cenota… Nos hemos puesto en marcha tarde, pero ha dado tiempo a reírnos, charlar y tomar unas cervezas (los que han gustado de tomarlas). Ha sido la única tarde libre de Frank, pero creo que hemos conseguido formar un grupillo interesante. Lástima que se terminen nuestros días.

lunes, 26 de octubre de 2009

Meses de ausencia

Volver de unas vacaciones siempre es duro, pero parece que este año el síndrome post-vacacional ha querido cebarse especialmente conmigo. Conseguí contar casi todo mi viaje de este año “on-line”, a excepción de los tres últimos días, en que claro, aproveché al máximo mi tiempo para cerrar temas y disfrutar de Japón “hasta el año que viene” (espero).

Ya de vuelta en casa, los días que me quedaban de vacaciones me los tomé de relax ajeno a las sorpresas que me deparaban los siguientes meses, y que me han tenido totalmente apartado de este blog (y otras excentricidades).

Por un lado, la vuelta al trabajo efectivamente ha sido como esperaba... dura. Afrontar en 22 laboratorios y más de 300 máquinas, que todo se ponga y conecte desde cero (hubo que desmontarlo todo debido a la obra integral que ha sufrido el edificio) tiene miga. Luego claro, la reorganización de las salas conlleva nuevas imágenes de los diferentes sistemas operativos, y su recuperación en cada máquina. Además hemos cambiado la versión de Linux, que siempre tiene sorpresillas. Y todo en un tiempo record, porque la obra (como no podría ser de otra manera) se retrasó.

Contra reloj, y con mucho esfuerzo físico, a los fallos que van apareciendo de la obra (el arquitecto y el ingeniero han tenido en cuenta lo que han querido, que desde luego no coincide con las necesidades a pie de aula) se suman el disgusto de la muerte de mi abuelo paterno mediado septiembre. Era un trago que si bien es duro, he podido tragar porque lo vi venir.

Lo que no he visto venir, y ha terminado de torpedear mi tocado estado psicológico (por toda la carga que se había acumulado), es la jugada que me han hecho respecto de mi traslado, y por la cual han entregado la plaza que yo esperaba en Bilbao (10 minutos de bicicleta y 2 laboratorios, en vez de 80 minutos de coche y 22 laboratorios) a una persona que han metido fuera de los procesos selectivos públicos y por delante mío, en la bolsa de personal de la que nos contratan o trasladan.

En fin, que si el agotamiento físico no era suficiente, estoy agotado psicológicamente, y enfollonado con el abogado para reclamar lo que me han robado. Pero espero reponerme, recuperar poco a poco el ánimo como para seguir sin prisas con este blog, y juntar las ganas necesarias para afrontar con la mejor sonrisa las cosas buenas que me han planteado para las próximas semanas. 2010 será otro año.

Un saludo a todos.