martes, 3 de marzo de 2009

15/08/06 – Rumbo a Kyoto

Amanece en Japón y suena el despertador. Hoy, por primer y único día vamos a aproximar nuestro horario al japonés, vamos a madrugar más allá de lo que unas vacaciones sugieren. Nuestro objetivo, llegar a Kyoto en autobús (550 km).

Por una vez, ni tan siquiera el hotel había abierto el desayuno, nos reparten en el autobús un set de obento. Básicamente es una caja con comida preparada, que suele servir en excursiones sustituyendo al típico bocadillo español (y es que en Japón el pan se encuentra muy difícilmente).

De japon2006

La mayoría de la gente del viaje regresará al hotel de Tokio antes de volver a España, por lo que sus compras y parte del equipaje se quedarán aquí esperándoles. Para mí, es la despedida de tan enorme ciudad que he visto con el tiempo justo.

Hoy toca sesión de escritura en el autobús. Desde luego no se puede negar que Megumi, la guía le pone ilusión por que nos resulte un viaje grato (dentro de la adversidad del autobús).Haremos dos paradas antes de llegar a donde comer, y después otra más antes de llegar por fin a Kyoto. En Japón el convenio de chofer y las normas de circulación son muy estrictas, por lo que además de respetar rigurosamente todos los límites de velocidad, se observan todos los descansos y paradas.

Pese a toda la ilusión, y a los esfuerzos por entretenernos, el viaje resulta pesado y largo. Sólo los cambios de paisaje y escenarios atípicos suscitan los comentarios hacia fuera del autobús (y muchas fotos). Hacia el interior, los que pueden procuran dormir y recuperarse un poco.

De japon2006De japon2006

Nos habían avisado de que esta ciudad conservaba mucho de las costumbres japonesas, y efectivamente, nos encontramos por ejemplo, que casi todo cierra pronto dejando a la ciudad apagada por la noche. Según llegamos, cenamos y apenas tenemos tiempo de ver los alrededores del hotel cuando a nuestro paso vemos como todos cierran. El punto bueno es que estaremos muy bien conectados con la estación central al lado, la oficina de correos y un templo por si a alguno le faltan fotos.

Precisamente por templos no será, si en la zona de Gion encontraremos Geishas y algún local nocturno además de infinidad de tiendas durante el día, en el resto de la ciudad encontraremos un templo cada dos manzanas; algunos más grandes y otros más pequeños.

En fin, nos vamos a dormir que mañana es fiesta.

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lunes, 2 de marzo de 2009

Cómo moverse por Japón (1): JAPAN RAIL PASS

Una visita turista que se precie no puede quedarse en una única ciudad por mucho que esa ciudad sea Tokio. Incluso dentro de ella, hay que saber moverse, pero sobre todo rentabilizar los billetes, para que no sean una carga… Hay que ahorrar para poder gastárselo en otras cosas.

Puestos a movernos por Japón, tenemos diferentes medios, como en cualquier otro país, pero abundan especialmente los bonos para turistas en la mayoría de ellos. Japón está cambiando. Hace no tanto, el turismo ni se consideraba, y ahora los letreros de todas partes pueden leerse en “romanji” (no digo que estén traducidos, pero ver un nombre al final de una flecha claramente indica hacia donde irá el tren, por ejemplo).


Sin ninguna duda el medio de transporte mejor valorado y explotado es el tren. Japón dispone de muchas rutas, compañías, y horarios. Es el único sitio donde ¡he visto trenes adelantarse! Otra cosa de confianza es su puntualidad, y la infinidad de combinaciones que ofrecen. No es absurdo plantearse una etapa de varios transbordos muy ajustados, y llegar como se había previsto. Yo lo he hecho, llegando puntual a una cita en un barrio distante de Tokio, habiendo empezado en Kyoto; o entrar en lo profundo de Shykoku en el último tren posible, tras tres cambios. Todo esto es impensable en España.

La compañía más importante de trenes en Japón es JR, el equivalente de RENFE. Está por todas partes, incluidos ferrys, taxis, autobuses… Y monopoliza la alta velocidad, el Shinkansen. Una buena oferta para el turista extranjero es el Japan Rail Pass, de 7, 14 ó 21 días. Siempre comprado antes de llegar al país, este bono permite usar en días consecutivos todos los servicios de tren (excepto el Shinkansen más rápido, Nozomi) y ferrys. No se incluyen ni los taxis, ni autobuses. Para hacernos una idea, el bono de una semana (no tiene porque ser una semana natural) se rentabiliza a partir de dos viajes en el Shinkansen. Así por tanto, si encadenamos en una semana las excursiones al extrarradio de nuestro alojamiento, o los grandes desplazamientos, podremos sacarle el máximo provecho.

El funcionamiento del bono es curioso. Como decía debe comprarse antes de ir a Japón, y sólo podrá usarse si el motivo del viaje es turismo. Una vez en Japón, el “vale” que habremos pagado hay que cambiarlo por el verdadero bono, de cartón muy elegantemente decorado, en el que habremos de indicar desde que fecha lo usaremos. Para cambiar el “vale” debemos observar en que estaciones y horarios podremos hacer el trámite, ya que no en todas se puede. Una vez cambiado, podemos empezar a comprar billetes de tren (lógicamente para las fechas comprendidas en el periodo de validez del bono) igual que cualquier japonés, directamente en la ventanilla de la estación, pero gratis. Como en los cines, hay trenes/vagones que necesitan reserva de asiento, y otros que no (para estos últimos no hay que pasar por taquilla). En ambos casos, mientras esté en vigor nuestro bono, cada vez que entremos o salgamos de la zona de andenes, deberemos mostrar nuestro cartoncillo al guarda, en vez de pasar por las máquinas automáticas.

De www.japanrailpass.net

Personalmente, es la forma que me ha resultado más eficiente para moverme por Japón, si bien, estoy estudiando la opción del avión para los desplazamientos más largos, y no lo pagaría si voy a usar trenes locales en días alternos (lo que no quita para que si uno de los días del bono no te toca desplazarte mucho, uses el bono para ahorrarte un ticket) ya que existen otros bonos locales por si vas a moverte mucho en un día (entre barrios, por ejemplo). Pero ya os hablaré de más pases en otro post.

domingo, 1 de marzo de 2009

14/08/06 – Visita a Nikko

Durante estos días los japoneses celebran sus días de los muertos (en España es un único día, aquí son tres que con el fin de semana se convierten en un puente muy largo). Sin darnos demasiada cuenta, la mañana se torna en pesadilla cuando el autobús apenas puede alcanzar el restaurante a la hora de comer (y eso que nos saltamos la primera parada). Hay que estar contentos de haber llegado al menos aquí… :-S

No me había dado cuenta hasta ahora de la limitación de velocidad que imponen aquí a autobuses y camiones, 80 km/h en algunos tramos de autopista. Además, el límite general puede variarse electrónicamente, porque las “chapas” que nosotros acostumbramos a ver en los márgenes de las carreteras, fijas en inamovibles, aquí son luminosas y cambiantes en función del tráfico que observe el controlador. Eso y la gran cantidad de tráfico en la carretera sin duda limitan nuestro horario. Quizás hemos programado mal esta visita.

Por fortuna después de comer podemos alcanzar con tiempo de ver 15 minutos las cascadas Kegon, las que inicialmente estaban previstas como primera parada. La guía nos había avisado de que no era el Niagara, pero eso no es lo impresionante en una caída de agua, sino la altura y su espectacularidad, sobre un caudal continuo, como es esta. Muy bonita.

Como el autobús tarda, nos amenizan el viaje contando cosas típicas del país. Por ejemplo, muy apropósito de la cascada, Japón tiene más muertes por suicidios que por accidentes de tráfico, unos 30.000 al año. Los costes de retirada del cadáver y limpieza para que no pueda molestar al resto deben ser sufragados por la familia del muerto. Y concretamente al respecto de esta cascada, anualmente al menos 4 personas se suicidan aquí, lo que obliga a movilizar una grúa desde lo alto y un equipo completo de escalada que en total supone cuarenta millones de yenes. Sin duda, su última gracia. Vamos, que si no se muere de la caída, siendo yo de la familia, lo remataba.

De japon2006De japon2006

La segunda cita del día es el templo Toshogu, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Llegamos con tiempo pese al retraso acumulado, y entramos después de que la guía dedicase más de 15 minutos a lidiar con los de la taquilla. Vamos, que eso de ser patrimonio de la humanidad se les había subido a la cabeza. Este templo es en realidad la antesala del mausoleo en el que enterraron al Shoogun Ieyasu Tokugawa. En vida, había pedido algo discretito, pero su nieto decidió que para alguien tan importante no podía cumplirse ese deseo y lo inmortalizó más allá de los propios logros de su abuelo.

De japon2006

Por fin dentro, el templo resulta muy recogidito e impresionante, incluso nos dan una charla en japonés dentro del pabellón principal. Quedó muy poético, pero lógicamente no nos enteramos de nada. Ya de camino a la salida, nos topamos con la típica familia japonesa, pero para nuestra sorpresa, en vez de alejarse, se acercaron curiosos… ¡los padres sabían hablar castellano!, vamos que no era tan típica (no os podéis imaginar la primera expresión de los hijos flipando al escuchar a sus padres hablar en castellano).

De japon2006

- Cuando un japonés entra o sale de una reunión, o una sala en general, consciente de que está molestando, se disculpa diciendo: しつれい します (shitsurei shimasu)

- Antes de empezar a comer un japonés agradece las viandas al cocinero diciendo: いただきます (itadakimasu), y cuando termina: ごちそうさま (gochisousama)